Ésta es una entraña más de el cuarto claro, no una estancia aledaña.
Mis poemas, y algún otro texto, el 99% de las veces los expongo en el otro. Fotografías, en ambos.

jueves, 14 de abril de 2011

un tomate solo


4 comentarios:

tomas rivero dijo...

Lo más importante: compartir el tomate y disfrutar de lo efímero del momento y del tomate. Lo efímero, que es bello gracias a su caducidad.

luis dijo...

Es cierto que su sabor ya no es como aquel de hace cuarenta años pero, de cualquier modo, un tomate es siempre algo apetecible, algo para deleitarse poniendo atención en su textura, su sabor.
Quizás ese reclamo de atención sea de lo mejor que tiene este fruto.
Gracias Sofía.

Sofía Serra Giráldez dijo...

La fotografía revela la permanencia de lo efímero, es curioso, Tomás, por eso creo que no distingo entre permanente y efímero. Son dos adjetivos que en esencia no me fundamentan nada importante.
Compartir sí, y teniendo en cuenta que ese tomate pesaba un kilo menos 75 gramos aproximadamente..así hay pa' más con un tomate sólo (esta vez con tilde para llevarle la contraria a la RAE), ¿no?..:)
Éste también era de los que sabían como los de antes, Luis. Semillas seleccionadas por la que suscribe, jeje, a mano, del tomate que pillaba del verano anterior, dejadas secar en el cacharrito de cristal que igualmente pillaba allá encima del frigorifico y de las que conseguía que no se llevaran las hormigas, pues, a lo mejor salía un buen plantón la primavera siguiente.
Estos eran especiales, del "terreno" piel finita como la seda, carne rojo rosa, muy delicados, pero ya veis, con arado, cava, agua y sudor la verdad es que el aliño de ese tomate ..simplemente no tenía precio..:)
Ahora os dejo más, para que podamos comer todos...;)
besos a los dos

TriniReina dijo...

La gloria en rojo:)

Besos

 
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