Ésta es una entraña más de el cuarto claro, no una estancia aledaña.
Mis poemas, y algún otro texto, el 99% de las veces los expongo en el otro. Fotografías, en ambos.

martes, 27 de marzo de 2012

Hipólito

En él tengo depositadas todas mis esperanzas, presentes y futuras, sobre la reparación de mi nikkor 18-135.

Curiosamente llegué a él un día que iba buscando las torres albarranas que desde el Alcázar de Sevilla se despliegan a través de la geografía urbana hasta que llegan a la más cpnocida y exenta de todas, la Torre del oro que como todo el mundo sabe está situada a orillas del Guadalquivir. El taller de Hipólito se encuentra  justo debajo de la primera torre, una de cuatro lados, aún, en espacio, adosada al propio palacio almohade. Al llegar a su esquina y recordar que mi cámara debía traer una mancha incorporada en un lugar donde mis manos no tienen acceso,  creo que casi desde fábrica, me adentré en su taller para ponerme de acuerdo en llevársela en cualquier otra ocasión.

Y de camino, y en recuerdo a cuando le dejé hace ya exactamente treinta años mi primera réflex, la zenith de la cabecera de este blog, para que su padre, que era quien entonces regentaba el taller, arreglara el fotómetro que traía incorporada avería cuando la compré de segunda mano, le disparé esta primera fotografía.

Me ha costado mucho dar con ella, poder "encontrarla", todos estos días desde el 1 de marzo. Justo fue a partir de aquí cuando empezó a fallar el autoenfoque en el objetivo. Ya en ella puede apreciarse algo.
No sé si casualidades, ya hace tiempo que no creo en ellas.


Hipólito Gil taller de fotografía
Disparo de la fotografía:  Sevilla, Hipólito Gil, Sofía Serra,  Nikon D-80, Nikkor 18-135
0.0017 s  1/60,  f/4.5, 40 mm. 1/Marzo/2012. 27345
En cualquier caso, a la semana siguiente ya desesperada por comprender que simplemente me había quedado sin cámara, volví a su taller, esta vez ya para dejarla allí con su objetivo.

Ya la tengo limpia, pero aún el motor del objetivo puede tardar más de 10 días en llegar (toda la floración del azahar en esta ciudad, toda la semana santa...), y antes hay que comprobar si merece la pena la reparación. Llega desde San Diego, en la otra punta del mapa terrestre, justo casi de donde venía mi mente cuando fui a retratar las torres albarranas, pues se me había ocurrido la idea justo a partir de hablar de ellas con un querido amigo.

Lo dicho, no creo en casualidades.

Hipólito, el que libera a los caballos según la etimología griega del nombre, me ha favorecido con su generosidad prestándome un objetivo de su propiedad, el sigma (más Grecia) 70-210 con el que estoy. Me está costando adaptarme, pero, aunque echo mucho de menos el rango de angular más amplio del mío, ya me voy haciendo con él.

Esta otra fotografía fue la primera que disparé con el sigma, allí mismo en el mostrador del taller, recién trasladado al cuerpo de mi cámara.

El taller de Hipólito es ÉSTE.

Ayer le llevé a él y su mujer los cuatro o cinco plantones de algarrobos que hace poco salían en una fotografía del balcón de esta habitación, ésta, justo en la que comenté el problema con la cámara. Yo apenas piso el campo ahora y ellos viven en un lugar donde pueden ser sembrados. Me pregunto si las algarrobas que den dentro de algunos años llevarán fotografiada toda la historia de las que están siendo partícipes.


Hipólito Gil taller de fotografía
Disparo de la fotografía:  Sevilla, Hipólito Gil, Sofía Serra,  Nikon D-80, Sigma 70-210
0.0100 s  1/100,  f/4.5, 70 mm, Flash. 24/Marzo/2012. 27767

2 comentarios:

El Potro dijo...

Aplaudo su generosidad que ha tenido al no dejarte sin cámara por estos días.
Por cierto que Hipólito tendrá que darte un cheque por la publicidad que le has hecho :)

Sofía Serra Giráldez dijo...

jeje... bueno, no sé, yo hablo de él de corazón, aún sabiendo que le hago publicidad a su negocio, al fin y al cabo ha formado parte de mi vida en estos días, y quieras que no su capacidad para andar con estos trastos que tan importantes me resultan como son las lentes y las cámaras casi no tiene precio para mí. Haber podido dar con una persona, que más allá de su propio negocio, te atiende en la medida de lo posible, sin conocerte de nada, con una implicación humana...como te digo, eso no tiene precio para mí. Por eso hablo de él gustosamente.
Y fíjate que casi rezo, egoístamente, para que no se le llene el taller más de lo debido!, :)))

Un beso enorme, Potro. Muchas gracias por estar atento.

 
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