Ésta es una entraña más de el cuarto claro, no una estancia aledaña.
Mis poemas, y algún otro texto, el 99% de las veces los expongo en el otro. Fotografías, en ambos.

martes, 4 de enero de 2011

Las guardas

Ésta tampoco tiene ya lugar dónde alojarse más que en mis archivos, así que la incluyo aquí. La serie sobre ellas es casi infinita, sí, sin exagerar, pues de cada bellota nace siempre una encina, y mientras haya tierra donde poder profundizar con sus raíces, aparecerá la siguiente, más o menos como sucede con mis fotografías, donde aunque sea en segundo o último plano, metaforizadas con cualquier otro elemento vivo o inerte, puesto en vida por el hecho de la re-creación que la fotografía que practico favorece, siempre permanecen en lo que sea que haga. Éstas constituyen sólo una selección a modo de compendio más visual y conceptualmente concreto marcado por el nombre con el que la titulé. El uso del latín en la mayoría de sus títulos no es gratuito; él constituye nuestra palabra raíz, mi verbo madre al menos.
Las madres también tienen madres. El ciclo no tiene fin aunque el mal uso de nuestros recursos mentales-emocionales, ávidamente favorecido por los resabios de una cultura patriarcal, tiendan siempre a romperlo a través del ejercicio de la confrontación en busca del hecho competitivo por intentar lograr un hueco en el altar de las permanencias sobre el tiempo, cuando como ya dijo uno de mis versos, siendo nuestro compañero, no tiene por qué existir esa guerra que, la mayoría de las veces, además de hacer derramar sangre sobre la tierra o provocar dolor, sólo hace extinguir el breve lapso que nos toca vivir, malgastarlo en intentos estériles por hacer desaparecer al "contrario".
Esta serie puede ser considerada como una plegaria por la paz (que sólo es posible cuando la Justicia impera), como el último refugio de un alma condenada a contemplar la devastación que el hecho de la "guerra" provoca en el paisaje humano. Por eso la titulé "Las guardas" (guardas de un libro, de un libro de la tierra, de un libro de poemas, de "un libro de Poesía"), guardas de un alma  (ángeles de la guarda),  jugando con el nombre del pueblo cerca del cual vivía cuando estuve fotografiándolas, El castillo de las Guardas ( provincia de Sevilla), el municipio al que pertenece Arroyo de la Plata, la aldea junto a la que residía cuando escribí "La presencia por la ausencia" allá en el campo durante los años 2005 y 2006, más el 2007 de cierre del mismo.









2 comentarios:

Ilkhi dijo...

Un verdadero placer ver tus guardas, nuestras guardas. Las encinas (arteak) en el País Vasco se plantaban delante del caserío para protegerlo del viento norte, la lluvia y el granizo, pues al ser de hoja perenne lo protegía todo el año.
Destaco la última foto, ese Quercus ilex que parece dirigirse al cielo pidiendo clemencia.
Todo lo que tú ves en ellas es muy estimulante.

Zuhaitzen besarkadak (Abrazos de los árboles)

Sofía Serra Giráldez dijo...

Hola Iljkhi. Fíjate, no tenía ni idea de lo que me comentas sobre las encinas en Euskadi...estas "casualidades" son las que me producen creo que la endorfina que hace que no pueda dejar "estas cosas"... ni quiera.
Y "arteak"...arte-ak...¿sabes que comparo a los poetas, artistas, con las encinas?...:)
Muchas gracias por tu visita y haberme dejado tus palabras, me alegra verte aquí.
Un abrazo

 
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